Cuando se analiza un proceso de inyección de plástico, gran parte de la atención suele centrarse en la máquina, la presión de inyección o el diseño de la pieza. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el factor que más influye en la productividad real del proceso no es la fase de llenado, sino la refrigeración del molde.
Es habitual pensar que el tiempo de ciclo depende principalmente de la velocidad de inyección. La realidad industrial es muy distinta. En numerosos proyectos, más de la mitad del ciclo total está dedicada a extraer calor del material hasta que la pieza alcanza la rigidez suficiente para ser expulsada sin deformarse.
Por este motivo, el sistema de refrigeración no debe considerarse un elemento secundario del molde. Es uno de los principales factores que determinan la rentabilidad del proyecto.
